Tendiendo películas en un patio de opiniones

Vamos al grano: saquemos los "trapitos" al sol o, mejor dicho, ventilemos las películas a través de la palabra, de las imágenes, del sonido. Será algo así como tender la ropa, con la diferencia de que, en vez de colgar calcetines, camisas o sábanas colocaremos un sinnúmero de cintas audiovisuales y las desenrollaremos para llegar al fondo de sus tramas.
martes, 3 de abril de 2007
Los sentidos al mando

Hay un dicho por el cual tengo una gran empatía: “cuentas claras conservan la amistad”. Usted se preguntará por qué diantres comento tal frase en un blog dedicado a fisgonear películas, pero la idea no es tan descabellada a cómo se lee.

Vamos al grano: si voy a dedicar este espacio para darle a usted mi opinión sobre algunas cintas que han conmocionado mis sentidos -ya sea para bien o para mal- quiero que tenga en cuenta (he ahí la referencia del dicho anterior) que no soy una especialista en el tema; no poseo grandes conocimientos técnicos ni menos una intensa formación respecto del séptimo arte, pero pienso que poseo los ingredientes necesarios para dar con una receta a gusto: los ojos de una mera espectadora y el placer que me provoca deleitar cintas audiovisuales.

Siempre he creído y he tenido la convicción de que el cine no debe realizarse con la prioridad de ser el blanco de los críticos expertos, al contrario; pienso que debe realizarse con la mirada puesta en la gente que no tiene tinte de especialista, ya que éstos últimos se dedican (y no pienso que por ello sea un factor negativo) a ver las película en gran parte con el ojo de la razón y, por ende, se desvía de la verdadera esencia con la que se debe abordar una cinta: las emociones.

¿Qué es del ser humano sin sus emociones? ¿Dónde dejamos entonces las lágrimas, las risas, la pasión y los intensos latidos que se generan al observar una historia a través de la pantalla grande? ¿Dónde nos guardamos todo eso? Mejor, corrijo la pregunta: ¿Por qué deberíamos de guardarnos todo eso?

La respuesta a la última interrogante –a mi juicio- es bastante sencilla: no debemos y no tenemos por qué anular nuestras emociones y meterlas al bolsillo como si nada. Esto último sería un verdadero sacrilegio al momento de vivir una película, porque en el fondo es eso lo que hacemos cuando nos sentamos en una sala de cine o frente a un televisor: vivir una historia y así vivir nuestra historia personal por medio de una serie de imágenes que van recorriendo nuestros sentidos.

Por lo mismo quiero que tenga en cuenta lo siguiente: en estos momentos usted está leyendo un blog que está escrito en su 60% por las emociones. El resto se lo he dejado a la parte objetiva, porque tampoco puedo ser tan mezquina y descentrada en esta vida. Por más que el mundo del cine apele a los sentimientos de todas maneras debe existir una equivalencia con el razonamiento; la reflexión siempre se mantiene escupiendo neuronas, las que a su vez se encargan de hacer trabajar nuestro criterio. El forjamiento de la opinión individual es algo que considero excepcional, por lo que no pretendo mirarlo en menos bajo ninguna circunstancia.

Voy a continuar insistiendo: este blog se alimenta de las sensaciones, sin ellas las palabras no nacerían tan fácilmente como lo están haciendo en estos momentos: el contenido sería pobre y desnutrido si no colocara lo que -literalmente- me nace. Le pido que deje el implacable ojo crítico para otros sitios, busque tecnicismo y palabras sabias en otros espacios. Hay un sinnúmero de lugares donde puede encontrar expertos que se dedican a hacer y deshacer lo que ofrece el séptimo arte. El desmenuzado que realizan sí que es objetivo y minucioso, digno de ser reconocido y respetado por todos nosotros. A mí déjeme en lo que quiero entregar, que no por el hecho de no ser una perita en la materia será menor. Aunque eso último lo dictaminará usted, claro. Las puertas están abiertas y la invitación está hecha. Doy el pase para que usted juzgue, sienta y opine. Que disfrute la función.

posted by Doñañoña Negra @ 9:57 p. m.  
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Tamara Figueroa Münster
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